Somos felices cuando nuestras acciones están alineadas con nuestros valores. En otras palabras, cuando lo que haces esta en línea con lo que quieres.

Pero, sino sabes ¿qué es lo que quieres?

Sorprendentemente tus emociones negativas cubren lo que te hace realmente feliz. Aquí hay dos ejemplos de emociones negativas que son “banderas rojas” para la felicidad.

  1. Celos. Cuando te sientes profundamente celoso de alguien, es un indicador de una gran falta en tu vida. No me refiero a celos o envidiar que otras personas ganen mas dinero por ejemplo. Me refiero a ese profundo sentimiento de envidia que hace que pases la noche con insomnio, ese sentimiento que causa angustia y pánico en ti. Que te roba toda paz. ¿Piensa en las cosas que te ponen celoso/envidioso? ¿El trabajo de alguien más?, ¿Una relación? ¿El hecho de que alguien puede viajar mucho? Escuchar esos celos pueden ayudarte a priorizar cambios en tu vida que te harán realmente feliz.
  2. Culpa. Cuando te sientes culpable, es porque tus acciones fueron en dirección contraria a tus valores. Una forma de descubrir la culpa es a través de nuestras “mentiras piadosas”. ¿Haz conocido a alguien y le has mentido sobre tu trabajo, tus hobbies o sobre donde vives?. Parecen cosas insignificantes que indican cosas que nos gustaría que fueran diferentes en nuestras vidas.

Gretchen Rubin, autora del libro The Happiness Project nos dice como poder usar estas emociones negativas. Y esto es lo que aprendí de este libro:

Por ejemplo, todos mentimos, todos decimos estas pequeñas mentiras piadosas:

“Si conozco a alguien en un bar o en una situación socialmente incómoda, las personas te hacen preguntas comunes como ¿Y qué es lo que te gusta hacer?

Cada vez que alguien me pregunta eso, mi respuesta es Viajar ( en serio Joe? me digo a mi mismo… sacaste eso… ) y después me da culpa admitir que viajo mucho durante un año.

En realidad las tres cosas que más me gustan hacer son: 1. Estudiar a las personas ( pero si digo eso creerán que soy un especie de sociópata) 2. Hablar en público ( pero si digo esto siento que estoy siendo muy presuntuoso) y 3. Ver mi Serie Favorita un sábado en la noche sin que nadie me moleste ( pero si digo esto, siento que pensarán de mi que soy un looser que se la pasa viendo Netflix en su sofa un sábado en la noche)

Pero no poder reconocer esto, causa una inestabilidad en mi, genera un efecto emocional que tarde o temprano me deja en un estado de infelicidad.

Hablemos de las emociones negativas…

¿Qué envidio?

Si veo una foto en Instagram de alguno de mis amigos, pasándola super bien en una fiesta o una salida de fin de semana, una salida al cine de la cual no fui invitado. Siento muchos celos, mucha envidia. Algo se dispara en mi cabeza y en mi interior como una bomba atómica con proporciones apocalípticas….

¿Qué me esta diciendo esto de mí?

Mi envidia es porque yo no tengo habilidades sociales. Hay días que me siento como un inadaptado social. Envidio a quienes pueden socializar sin problemas. Esto me recuerda muchos “momentos dolorosos” de mi vida desde mi infancia. Mi reacción natural es la de sentirme herido, rechazado y poco valorado. Tiendo a cortar relaciones y alejarme de “amigos” “que no me incluyen o invitan”

Cuando detecto estas “envidias” son como Banderas Rojas a las que tengo que poner atención.

Tengo dos opciones:

1. Admitir que quiero algo y cambiar algo en mi comportamiento

ó

2. Racionalizarlo, racionalizarlo y echarle la culpa a alguien más.

¿Cuál crees que hacemos tu y yo?

Checa estas típicas racionalizaciones.

  • “Ok, no le haré caso”
  • “Simplemente no soy el tipo de persona que” ( le gusta salir, comienza cosas, regresa a la universidad, aprende en línea, etc)
  • “Seguramente no la hubiera pasado bien si me hubieran invitado”

Verdad: es muy fácil racionalizar — y no cambiar nada — en lugar de intentar algo diferente.

Pero si realmente quieres ser feliz, tienes que cambiar algo.

En mi caso, se trata de admitir:

“ok, sí efectivamente no soy bueno socialmente” ¿Qué puedo hacer?.

Cuando enfocas tu emoción negativa y la conviertes en una acción un cambio en tu vida, dejarás de sentirte tan infeliz porque no te invitan a algún lado. Dicho sea de paso, nadie tiene la obligación de invitarte a todos lados. La gente simplemente es feliz viviendo su vida. Es tu responsabilidad aprender a mejorar y vivir la tuya.

¿Qué hice?

Empecé a leer libros sobre mejorar habilidades sociales. Por cierto, todo lo que aprendí lo convertiré en un eBook que se llama “Cómo hablar con cualquiera, sin silencios incómodos”, si no estas te lo perderás.

Aprendí que en realidad, ser sociable, no es para alguien que nació con carisma, sino es una habilidad que se puede aprender, al igual que ser más carismático, ser más fotogénico, ser mas seguro de si mismo…. son habilidades que podemos aprender.

Elegir no hacer una fiesta de auto-lastima ( esa en la que te encierras y comes un litro de helado y sientes lastima por ti mismo, culpa, lloras,  te lamentas y todo el numerito….) y en su lugar elegir hacer algo diferente, aprender algo diferente, tomar cartas sobre el asunto.

Un pequeño reto para ti:

En las próximas 24 horas, quiero que notes todas las “mentiras piadosas” que dices y todo aquello que te haga sentir celos/envidia profunda. Escríbelos.

Es muy incómodo hacer esto al inicio. Pero, eventualmente, si podemos dejar de decir estas “mentiras piadosas” a nosotros mismos con el tiempo — haciendo lo que REALMENTE queremos hacer — estarás mucho mas cerca de la felicidad.

Todo comienza con la conciencia sobre las cosas que “mientes” y sobre las cosas que “envidias”.

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