Una persona que siempre está “a la defensiva” solo es un síntoma de alguien profundamente herido. Es una persona con un profundo miedo.

Quizás  has notado que las palabras – a la defensiva, ofensiva y sensible –  típicamente están en la misma linea. Cuando una persona está tan herida, que la mínima crítica es tratada como si le hubieras robado el ultimo pan que necesitan para sobrevivir.

Y es verdad. Una persona defensiva es alguien que no puede permitir un robo mas a su valor interior. Se sienten como si las palabras fueran un peligro y deben defenderse de ser heridos nuevamente. Y por esa razón, tu crítica o corrección ya sea de ayuda o no, es inmediatamente aniquilada con una respuesta hostil.

La clave de esto es : Las personalidades a la defensiva (ofensiva, sensibles, hiper-sensibles) son personas heridas. Y las personas heridas que no buscan ayuda, nunca tienen éxito.

Si eres de los que me han seguido últimamente, sabes que yo no soy de esos “gurús” que te enseñan tácticas para que tu empresa o negocio crezca de la noche a la mañana, sino que te enseño principios de crecimiento personal que traen cambios duraderos en tu vida y en tu negocio. Creo que la mayoría de los fracasos en las startups o negocios se deben a la inmadurez personal, no a incompetencias tácticas.

Desde mi profesión, puedo decirte que estar a la defensiva es inmadurez. Una definición que encontré dice “Una devoción a resistirse o prevenir crecer”. Una falta de carácter muy peligrosa, especialmente porque el emprendimiento se trata de una constante corrección.

“Los fundadores de Startups a menudo se resisten a pivotar/cambiar/evolucionar no por defender su idea, sino por una inmadurez personal del fundador”

 

No podría contar las veces que como líder, fundador, emprendedor me han tenido que hacer un alto para corregir algo y he estado al borde del llanto. No puedo describir la mortificante experiencia de sentarte en una sala de juntas llena de inversionistas criticando mi liderazgo y decisiones al punto de quebrarme.

El crecimiento raramente es comfortable. Pero me ha enseñado una lección ilógica: El secreto para acelerar el éxito es mejorar tu habilidad para abrazar esas correcciones sin importar lo raro que yo me sienta, lo doloroso o humillante que pueda ser.

Así que, si tu estás a la defensiva o eres de los que fácilmente se ofende o eres hiper-mega sensible, quiero darte tres lecciones que desde mi vida me han ayudado a sanar mi necesidad de pelear, mi necesidad de resistir y negar mi responsabilidad y que me estuvieron impidiendo crecer como emprendedor.

1.Eres tan maduro como el número de veces que te han corregido.

Debemos terminar nuestra resistencia a la corrección. Cuando estamos a la defensiva cuando alguien quiere ayudarnos, en realidad nos estamos vacunando contra algo que realmente necesitamos. Algo realmente necesario para alguien que quiere destacar en el mundo.

Hace años leí una frase de la Biblia que cambio mi forma de pensar sobre las críticas. Dice así: “Corrige y critica a un hombre sabio y te amará por siempre. Pero un tonto desprecia la corrección”.

¿Qué te amarán, por qué? La idea de invitar a un extraño a corregirme suena ilógica, y más llamar sabio a alguien por eso, sonaba ridículo.

Pero años después, literal ahora busco y estoy hambriento por corrección. He aprendido el valor de conocer mis debilidades, y sé que el dolor de conocerlas es mucho menor que el dolor de ignorarlas.

Tarea:

Busca una o dos personas seguras, a las que les des permiso de corregirte. Considera agendar tiempo para escucharla su crítica, su corrección, su visión sobre tí, ellos ayudarán a remover las debilidades personales  que no ves y ayudarán a acelerar tu ritmo como emprendedor. Practica esto al menos por tres meses.

2. Estar a la defensiva siempre se ve peor que lo que intentas esconder. 

Puede ser muy difícil en medio de una crítica escuchar atentamente lo que la otra persona te está diciendo. Puede que sientas una urgente necesidad de defenderte. Tu corazón puede sentirse indignado y la adrenalina comenzará explotar en tu cuerpo preparándote para “pelear”. Pero debes aprender a detener estas reacciones psicológicas.

En su lugar, mira a tu corazón y decide si las palabras que te están diciendo tienen la intención de ayudarte. Si el momento es doloroso pero no dañino, lucha pero contra tus reacciones. Enfócate en escuchar. Recuérdate a ti mismo que escuchar no significa aceptar o estar de acuerdo. Tendrás tiempo de reflexionar sobre lo que te dijeron, y después sin “la sangre caliente” poder responder después. Mientras mejor aprendas a escuchar ahora, mejor entenderás después, y mejor equipado estarás para poder dar una réplica basada en la razón y no en la emoción.

Mira tus expresiones faciales. Mantén una colección de caras si puedes. Los estudios muestran que “voltear los ojos” y “la sonrisa con sarcasmo” mientras hay un desacuerdo con tu pareja es uno de los indicadores físicos que causan divorcios. Lo mismo aplica con tu equipo de trabajo o socios. Así que respeta la opinión de tus críticos, incluso cuando no las compartes.

Tarea: Identifica porqué estas a la defensiva. ¿Qué estas tratando de esconder, proteger o evitar? Al identificar lo que te causa un estado defensivo, podrás estar en control de un comportamiento que te está causando grandes problemas que impiden a tu empresa crecer.

3. La forma como manejas la corrección nos dice que tan exitoso serás.

Cuando las personas están a la defensiva para encarar la corrección, vemos tres tipos de respuestas.

1. Huyen:  La corrección es muy difícil de enfrentar para ellos así que desaparecen o terminan la conversación sea emocional o físicamente. Se deprimen, el “CEO” desaparece por algunos días, huye del problema. Los psicólogos llaman a esto evitación pasiva.

2. Se mueven en contra: 

La corrección es percibida como un riesgo y dispara una necesidad de retar, rechazar o enfrentar la conversación y a menudo es con agresión.

3. Se unen:  La corrección es demasiado para la persona, así que, se rinden pasivamente ante ella. Es similar a “hacerse el muerto” cuando un oso ataca, ellos creen, “Quizás si no reacciono me dejarán en paz”. A menudo esta forma de pensar viene con una mentalidad victimista. “Soy terrible. Ya sé… es mi culpa.. Soy un completo idiota” Que resulta ser una forma de de estar a la defensiva. Hacerse la víctima para no responsabilizarse ante la crítica.

A este punto, la persona se ha unido a tí y se ha convertido en un ser horrible y despreciable de forma que tú ya no tengas que discutir con ella el problema, sino que ahora necesitas rescatarla de su piscina de “culpa y vergüenza” donde se ha sumergido.

El asunto debajo de esto es: Resolver problemas requiere que estemos dispuestos a estar a un estado de vulnerabilidad. Cuando queremos huir debemos permanecer, cuando queremos pelear, debemos rendirnos. Y cuando queremos hacernos las víctimas, debemos aprender a crecer.

El éxito requiere que una persona esté dispuesta a adueñarse de una conversación, manejar sus comportamientos y momentos conflictivos, y entender  que herida de su vida le está causando reaccionar de una manera inmadura.

Tarea: Identifica que tipo de respuesta es la que das tu. Determina como puedes remover esa forma de reacción y abrazar la corrección, crecer desde ella, y moverte.

Cuando estas en un estado a la defensiva siempre tendrás grandes consecuencias. Desde la perdida de una relación hasta asesinar tu carrera como emprendedor y matar tus sueños. Si tu intención es convertirte en una persona exitosa al construir un negocio y una familia, debes aprender a disfrutar la corrección y hacer los cambios necesarios para crecer y madurar.

 

 

Comentarios

[cp_modal display="inline" id="cp_id_28270"][/cp_modal]
Compartir
Artículo anteriorCómo bloguear y vivir con sueldo realista de ello
Artículo siguienteCómo prevenir que tu empresa sea Netflixeada
Autor. Mis mejores libros son gratis y tienen mejor contenido que cualquier libro que puedas comprar en cualquier librería sobre el tema. Estudie Psicología y Negocios. Certificado en Model Business Canvas e Innovación y Emprendimiento en Stanford University.